Sobre mí

 

    
Una referencia general bio-bibliogáfica sobre mi perfil poético puede encontrarse en Wikipedia , en la Red Mundial de Escritores en Español y en la Biblioteca Digital Siglo XXI .

    
Para ofrecer al visitante algo más sobre mis aficiones literarias transcribo aquí un resumen de la entrevista que me hizo la revista digital ATANOR en el año 2006:

 

 


     << CUESTIONARIO

  Pregunta:  
    ¿Quién encontró a quién, la poesía a ti o tú a la poesía?
    ¿Cuáles son tus primeros recuerdos poéticos?
  Respuesta:  
    Bueno, ante todo quiero decir de mí que me considero un “aficionado a la poesía en activo”. Esto quiere decir que el encuentro al que se refiere la pregunta no se ha producido, aunque es verdad que yo lo busco con tenacidad y mucha adrenalina, que, posiblemente, es la antesala del hallazgo. Mis primeros recuerdos poéticos de los que tengo consciencia clara, se sitúan en mi primera juventud. En ese tiempo la “forma” y “musicalidad” de Rubén Darío aturdía... Sus palabras eran pedrería de un reino inmensamente rico. Luego, vinieron A. Machado, J.R. Jiménez, Dámaso Alonso (aún recuerdo cuando cayó en mi mano Los hijos de la ira: me pareció espectacular y cambió el concepto –que yo intuía, tan sólo– de poema), G. Diego, etc. En conclusión, creo que en esa etapa de mi vida era receptivo (ahora pienso que inusualmente) a la lectura de libros de poesía. Pero todo aquello no dejaba de ser una mera búsqueda en mi formación académica.
 
  Pregunta:  
    ¿A qué autores has leído?

 

Respuesta:  
    Dejando atrás los clásicos, en el tiempo a que antes me he referido, leí a la mayoría de los poetas de la Generación del 98 y los de la del 27. Pero también a Verlaine, Baudelaire, P. Valery...Después de un largo periodo en dique seco, sentí curiosidad por los poetas de la generación del 50 y siguientes, algunos de los cuales he tenido la suerte de conocer personalmente y que han tenido la amabilidad de dedicarme algunos de sus libros: Antonio Gamoneda, Francisco Brines, José Ángel Valente, Ángel González, V. Mª Atencia, Antonio Colinas, C. Bousoño, y un largo etcétera, en el que están incluidos de forma muy apreciada los últimos premios Loewe, Vicente Gallego, M. A. Velasco y G. Carnero.
 
  Pregunta:  
    Cita tres poetas que debería leer, si quiero ser poeta

 

Respuesta:  
    Ser o no poeta no es cuestión de voluntad. Entiendo que poeta es la persona con el “don de la palabra poética”, es decir, la palabra encontrada para durar, la palabra que es capaz de seguir ofreciendo significado al lector. Por eso, creo que el poema debe llamar a su relectura. Así que no puedo citarle lo que me pide. En cambio, diré tres poetas, que no son ni más ni menos importantes dentro del panorama poético, pero que a mí, particularmente, me han servido para entrever lo que puede ser la poesía: Jorge Guillén (Cántico), J. Llamazares (La mansedumbre de los bueyes) y J. A. Valente (El fulgor).
 
  Pregunta:  
    La poesía es un arma cargada de futuro... ¿Para quién se escribe?
  Respuesta:  
    Bueno, ésta es una frase feliz... Pero no estamos en los años de G. Celaya y el contexto social es, obviamente, diferente. Mi modesta opinión es que a la poesía se le debiera quitar, a priori, cualquier criterio de utilidad. Lo contrario nos llevaría a pensar o decir que se pinta un cuadro “con la finalidad de”, y esto, en general, no tiene sentido. Ahora bien, la pregunta es pertinente. Se escribe y se escribirá siempre porque el hombre es un ser social, comunicativo y creativo. Y necesita decir, clamar..., aunque sea con “el otro”, hacer partícipe de su amor, de su dolor, de su pérdida, de su alegría, etc. a los demás.

 
  Pregunta:  
    ¿Quieres contarnos algo de tu vida real (quién eres, estudias o trabajas, dónde vives, qué haces cuando no escribes) o prefieres el anonimato virtual?

 

Respuesta:  
    No es posible mi anonimato virtual, pues me presento al foro sin seudónimo. Así que daré las siguientes pinceladas informativas sobre mi mismo:
    He nacido en Zamora, aunque resido en Alicante. Ejerzo la docencia como catedrático de Matemáticas en el I.E.S. Dr. Balmis.
Ciñéndome al campo de la literatura, obtuve en el Certamen Nacional de Poesía “Amantes de Teruel” el premio al mejor libro de poemas, en la edición XXXIV (1995) con el libro En el silencio. Y en la edición XXXV, al año siguiente, lo volví a obtener con el libro Tiempo de regreso. En 1997 gané el Certamen Nacional de poesía “Ángel Martínez Baigorri” con mi libro Evidencias del paisaje. También obtuve el “XXI Premio Internacional de Poesía Odón Betanzos” con el libro Reflujo. He escrito dos libros más: uno (aún inédito) titulado Album rural, algunos de cuyos poemas han sido incluidos en El Haiku en España, una componente de la modernidad, de P. Aullón de Haro, catedrático de Teoría de la Literatura de U. de Alicante. Y otro, también inédito, titulado Fragmentos de una búsqueda.
    Por otra parte, he pertenecido al Consejo de redacción de la revista de creación literaria “El caracol del faro”, que ha desarrollado la Asociación del mismo nombre, de la que he sido cofundador. He publicado poemas en dicha revista y he participado en el III Ciclo de Poesía Temática de Alicante-Murcia.
    Mi principal afición es la informática y los paseos bucólicos a orillas del mar.
 
  Pregunta:  
    En este espacio irá un poema tuyo, éste. ¿Por qué lo has escogido?
  Respuesta:  
    Como el objeto de la entrevista es presentarme ante el foro me ha parecido oportuno poner lo siguiente, a modo de poema:
 



FRUSLERÍAS

Después de este camino a la benigna sombra
de mayo, como creo que concierne al viajero,
he pasado revista a mi equipaje:
Tengo rincones de mis tardes en los libros
–apenas un puñado–
que suelen decir todo sin decirlo,
y en las paredes de este cuarto algunos cuadros
con alma de paisaje en duermevela, y otros
donde mi identidad anónima se cuelga
de su nombre de pila o desde donde,
con los ojos prendidos por 100 vatios,
me asomo yo decapitado, mudo,
asombrado de verme, cara al viento,
bogando en la cubierta
de un antiguo balcón que ya no existe
o perdido en la lluvia o de regreso.
Tengo también otros objetos –fruslerías–
que saben de mi aprecio y que me esperan
como si ellos, en fin, necesitaran
mi voz, tal vez para guardar un sueño oculto.
Estos pocos tesoros o amuletos,
con un ordenador
y unos cuantos CDs encapsulados,
completan mi santuario,
las reliquias de mí para quien quiera
salvarme por un tiempo en su memoria. >>